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Riesgo y resiliencia

Los Negocios Fachada en Colombia: El Reto y los Riesgos de Ser Oficial de Cumplimiento

En Colombia, todos sabemos que el crimen organizado no se queda quieto. Siempre encuentra la manera de moverse, de camuflarse y de seguir manejando plata sin que nadie se dé cuenta. Ahora, además de las rutas del…

En Colombia, todos sabemos que el crimen organizado no se queda quieto. Siempre encuentra la manera de moverse, de camuflarse y de seguir manejando plata sin que nadie se dé cuenta. Ahora, además de las rutas del narcotráfico y la extorsión, han metido sus manos en negocios aparentemente normales: restaurantes, boutiques, peluquerías y hasta tiendas de barrio como lo menciona el artículo de la revista semana Fuente externalla/articulo/los-negocios-fachada-de-las-bandas-criminales-en-barranquilla-quien-les-pone-la-lupa/202509/. Así es como lavan el dinero sin levantar sospechas, mientras el resto del mundo sigue su vida sin imaginar lo que hay detrás de esos lugares.

Aquí es donde entran los oficiales de cumplimiento y los equipos de compliance, esos profesionales que tienen la tarea de vigilar que las empresas no terminen siendo usadas como fachadas para negocios turbios. Pero una cosa es la teoría y otra la realidad. En un país donde el crimen organizado está bien conectado y tiene tentáculos en muchos sectores, estos profesionales no solo lidian con normas y reportes, sino también con presiones y, en algunos casos, amenazas. Aunque no hay cifras exactas de oficiales de cumplimiento que hayan sido intimidados, es fácil imaginar que un informe mal recibido o una alerta bien puesta puede poner a alguien en la mira. Y lo peor es que muchas veces la presión viene desde adentro de la misma empresa, sobre todo cuando detectar algo sospechoso significa afectar un cliente importante o una relación comercial valiosa.

A esto hay que sumarle otro problema grave: la falta de capacitación. Un oficial de cumplimiento que no está bien preparado puede pasar por alto señales de alerta o no darse cuenta de que un negocio es, en realidad, una pantalla para lavar dinero. En Colombia hay leyes y normas claras sobre lavado de activos, pero si quienes están al frente de la vigilancia no tienen las herramientas adecuadas, poco sirve que la regulación esté escrita en el papel.

El problema no es solo de las empresas que terminan involucradas sin darse cuenta, sino del país entero. Cuando no se detectan a tiempo estas estructuras criminales, el dinero sucio sigue moviéndose sin control, la corrupción se fortalece y se hace cada vez más difícil frenar estas redes.

¿La solución? No solo más regulación, sino más preparación y más respaldo para quienes trabajan en compliance. Un oficial de cumplimiento no puede ser visto como alguien que solo llena formatos y hace trámites. Son la primera línea de defensa contra el crimen financiero, pero para que puedan hacer bien su trabajo, necesitan formación, apoyo y, sobre todo, protección.

Retrato de Joany Alonso Guerrero Herrera
Joany Alonso Guerrero HerreraEspecialista en riesgos, cumplimiento, seguridad e inteligencia aplicada.