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Riesgo y resiliencia

¿Qué significa realmente lavar activos?

Cuando escuchamos la expresión “lavado de activos”, muchas personas imaginan maletas llenas de dinero, empresas de papel y transferencias que pasan por varios países. Esas situaciones pueden ocurrir, pero el concepto es…

Cuando escuchamos la expresión “lavado de activos”, muchas personas imaginan maletas llenas de dinero, empresas de papel y transferencias que pasan por varios países.

Esas situaciones pueden ocurrir, pero el concepto es mucho más sencillo: Lavar activos significa intentar dar apariencia de legalidad a recursos que provienen de una actividad ilícita.

En otras palabras, no se trata solamente de esconder dinero. Se trata de construir una explicación que permita utilizarlo sin que parezca relacionado con el delito que lo produjo. La UIAF lo resume como el proceso mediante el cual las organizaciones criminales buscan hacer que los recursos ilegales parezcan legítimos.

Aquí hay una diferencia importante. El dinero no se vuelve legal porque pase por una cuenta bancaria, porque se utilice para comprar un inmueble o porque aparezca registrado como el ingreso de una empresa. Su origen continúa siendo ilícito.

Lo que cambia es su apariencia.

Pensemos en un ejemplo sencillo.

Una persona obtiene recursos mediante una actividad criminal. No puede utilizarlos libremente porque tendría dificultades para explicar de dónde salieron. Entonces intenta introducirlos en una actividad aparentemente normal, moverlos entre diferentes personas o negocios y, finalmente, presentarlos como si fueran el resultado de ventas, inversiones, préstamos o servicios legítimos.

Desde afuera, el dinero parece limpio; pero su origen continúa siendo el mismo.

No siempre se trata de dinero en efectivo

También es frecuente pensar que el lavado de activos ocurre únicamente cuando existen grandes cantidades de efectivo.

En realidad, puede involucrar cuentas bancarias, empresas, propiedades, vehículos, joyas, mercancías, inversiones y activos virtuales.

Por eso se habla de lavado de activos y no únicamente de lavado de dinero. Lo que se intenta ocultar puede ser cualquier bien o recurso obtenido directa o indirectamente de una actividad delictiva.

Las tres etapas que suelen explicarse

Tradicionalmente, el proceso se presenta mediante tres etapas:

1. Colocación

Consiste en alejar los recursos de su relación directa con el delito e introducirlos en algún circuito económico o financiero.

2. Estratificación

Se realizan movimientos, operaciones o transformaciones para dificultar el seguimiento del dinero y romper el rastro que conduce hasta su verdadero origen.

3. Integración

Los recursos regresan a la economía con una apariencia aparentemente legítima, de manera que puedan utilizarse, disfrutarse o invertirse con menor posibilidad de despertar sospechas.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito explica estas tres etapas, pero también aclara algo fundamental: en la realidad no siempre aparecen de forma ordenada. Pueden combinarse, repetirse o incluso ocurrir casi al mismo tiempo.

Por eso, no debemos esperar que todos los casos se parezcan a una película.

A veces el lavado utiliza estructuras internacionales y operaciones muy complejas. En otras ocasiones puede esconderse dentro de una compra, una factura, un contrato o una actividad comercial que, a primera vista, parece completamente normal.

¿Por qué debería importarle esto a una empresa legítima?

Porque una empresa no necesita participar voluntariamente en un delito para terminar siendo utilizada.

Puede recibir dinero de origen ilícito, vincular a una empresa creada para ocultar recursos, celebrar negocios con un tercero que actúa en nombre de otra persona o aceptar una operación cuya justificación económica no resulta coherente.

Ahí está una de las razones por las que los controles no pueden limitarse a pedir documentos.

Es necesario comprender:

Quién realiza realmente la operación.

De dónde provienen los recursos.

Qué actividad económica los justifica.

Quién se beneficia finalmente.

Si la operación tiene sentido frente al perfil del cliente.

El objetivo no es presumir que todos son delincuentes. Es evitar que una actividad legítima se convierta en el vehículo utilizado para esconder recursos criminales.

¿Y qué tiene que ver el GAFI?

El GAFI establece que los países deben tipificar el lavado de activos, investigar estas conductas y contar con medidas que permitan identificar, congelar, incautar y confiscar los bienes vinculados con el delito. También impulsa controles preventivos para evitar que el sistema financiero y otras actividades económicas sean utilizados para dar apariencia de legalidad a recursos ilícitos.

Por eso sus recomendaciones terminan influyendo en las preguntas que hacen los bancos, en la información que solicitan las empresas y en los procedimientos que aplican los oficiales de cumplimiento.

La idea central es esta:

Lavar activos no es simplemente mover dinero. Es ocultar o disfrazar su origen ilícito para poder utilizarlo como si fuera legítimo.

Comprender esta definición es el punto de partida para entender todo el sistema de prevención.

En el próximo artículo: lavado de activos y financiación del terrorismo, ¿cuál es realmente la diferencia?

Retrato de Joany Alonso Guerrero Herrera
Joany Alonso Guerrero HerreraEspecialista en riesgos, cumplimiento, seguridad e inteligencia aplicada.