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Riesgo y resiliencia

Dormir bien para trabajar mejor: El impacto del descanso en los oficiales de cumplimiento

“Dormir es la mejor meditación”, decía el Dalái Lama. Y aunque pueda sonar como una frase repetida, para los oficiales de cumplimiento es una verdad práctica. Después de noches de auditorías o de revisar informes a…

“Dormir es la mejor meditación”, decía el Dalái Lama. Y aunque pueda sonar como una frase repetida, para los oficiales de cumplimiento es una verdad práctica. Después de noches de auditorías o de revisar informes a contrarreloj, cualquiera sabe que intentar trabajar con sueño es como conducir con el tanque en reserva: se puede, pero tarde o temprano el motor falla.

Ser oficial de cumplimiento es estar siempre en guardia. Es vigilar que cada decisión, contrato y procedimiento cumpla con las normas y las leyes. Es tener que decir “no” donde otros prefieren mirar a otro lado, y tomar decisiones rápidas en escenarios de presión. Por eso, cualquier error de juicio por cansancio no solo puede costar dinero, también reputación.

Vivir con plazos cortos y la presión de auditorías desgasta. Cuando el trabajo invade las horas de sueño, el cuerpo y la mente pasan factura: falta de concentración, irritabilidad y un rendimiento que se desploma. Y en nuestro trabajo, eso significa más riesgo y más posibilidad de fallar. Detectar fraudes, mediar conflictos internos y enfrentar decisiones incómodas también suman una carga emocional que, sin descanso, se vuelve insoportable.

Dormir entre siete y nueve horas de calidad es como una auditoría diaria para el cerebro: limpia errores, organiza información y recarga energía. En un artículo que leí sobre las etapas del sueño, explicaban que durante el sueño profundo el cuerpo se recupera físicamente y en la fase REM la mente procesa emociones y memorias. Yo no soy médico ni especialista en biología, pero sé que, si no alcanzamos esas fases, estamos más expuestos a tomar malas decisiones, olvidar datos clave y cometer errores que podrían costar caro.

Para mejorar el descanso no hace falta reinventar la rueda. Mantener horarios regulares para dormir y despertar ayuda a estabilizar el cuerpo. Evitar pantallas antes de acostarse y crear un ambiente cómodo con buena temperatura y poca luz también marca la diferencia. Incluso practicar respiración profunda o meditación unos minutos antes de dormir puede ayudar a desconectar de la rutina y lograr un sueño reparador.

Las empresas también juegan un papel clave. Respetar los horarios de trabajo, limitar llamadas fuera del turno y fomentar pausas o políticas de desconexión digital no solo cuida la salud de sus oficiales, también reduce riesgos para la compañía.

Descansar bien no es una debilidad ni un lujo. Para quienes gestionamos riesgos y cumplimiento, es una herramienta básica para mantener la mente clara, reducir errores y proteger tanto a la empresa como a uno mismo. Un oficial descansado es un oficial que cumple mejor.

Preguntas Frecuentes

¿Cuántas horas debe dormir un oficial de cumplimiento? Lo recomendable es entre 7 y 9 horas por noche para mantener claridad mental y energía.

¿Qué pasa si no descanso bien? La falta de sueño reduce la concentración, aumenta la irritabilidad y eleva el riesgo de errores graves.

¿Las empresas pueden ayudar a mejorar el descanso? Sí, implementando políticas de desconexión digital, horarios flexibles y fomentando pausas.

¿El sueño influye en decisiones críticas? Claro. Dormir mal hace que aumente la impulsividad y disminuya la capacidad de análisis.

¿Cómo dormir mejor trabajando bajo presión? Mantener rutinas, reducir el uso de pantallas y practicar relajación antes de dormir ayuda a descansar mejor.

Retrato de Joany Alonso Guerrero Herrera
Joany Alonso Guerrero HerreraEspecialista en riesgos, cumplimiento, seguridad e inteligencia aplicada.