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Riesgo y resiliencia

Corrupción Desbordada y Políticos Intocables: ¿Tiene Sentido Seguir Luchando por la Ética en Colombia?

Denunciar, investigar, sancionar. En Colombia, estas acciones se repiten con frecuencia en los titulares, reflejando una realidad donde la corrupción parece haberse institucionalizado. Casos como el del exgerente de…

Denunciar, investigar, sancionar. En Colombia, estas acciones se repiten con frecuencia en los titulares, reflejando una realidad donde la corrupción parece haberse institucionalizado. Casos como el del exgerente de SaludCoop, Carlos Palacino, condenado por desviar fondos públicos, o el escándalo en el Instituto Nacional de Vías (Invías), que involucra a 28 congresistas en presuntas irregularidades contractuales, son solo ejemplos recientes que evidencian la profundidad del problema.

La percepción ciudadana refleja este desgaste: más del 70% de los colombianos desconfía de las instituciones políticas, y el país ha descendido cinco puestos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 de Transparencia Internacional, ubicándose en la posición 92 de 180 países.

En este contexto, el oficial de cumplimiento enfrenta desafíos significativos. Su labor ya no se limita a verificar listas de control o asegurar el cumplimiento normativo; ahora debe navegar en un entorno donde la corrupción se ha vuelto sistémica y, en ocasiones, tolerada socialmente.

A pesar de este panorama desalentador, el compromiso con la integridad no puede flaquear. Cada política implementada, cada capacitación realizada y cada alerta atendida contribuyen a construir una cultura organizacional resistente a la corrupción.

El oficial de cumplimiento se convierte así en un agente de cambio, promoviendo prácticas éticas y fomentando una cultura de transparencia dentro de las organizaciones. Su trabajo, aunque a veces invisible, es fundamental para prevenir que la corrupción se arraigue aún más en nuestra sociedad.

En medio de la desconfianza y el escepticismo, el oficial de cumplimiento representa una esperanza. Su labor diaria es un recordatorio de que, aunque la corrupción sea persistente, la integridad y la ética siguen siendo valores fundamentales que pueden guiar a Colombia hacia un futuro más justo y transparente.

Retrato de Joany Alonso Guerrero Herrera
Joany Alonso Guerrero HerreraEspecialista en riesgos, cumplimiento, seguridad e inteligencia aplicada.