Durante años muchas empresas hicieron auditorías a proveedores revisando balances, tiempos de entrega y capacidad operativa. Pero apareció una pregunta incómoda: ¿Quién está revisando el nivel real de seguridad de esos…
Durante años muchas empresas hicieron auditorías a proveedores revisando balances, tiempos de entrega y capacidad operativa.
Pero apareció una pregunta incómoda:
¿Quién está revisando el nivel real de seguridad de esos terceros?
Hoy un proveedor vulnerable puede convertirse en el acceso perfecto para afectar operaciones, filtrar información o detener procesos críticos. Y lo más curioso es que muchas veces el incidente no empieza en la compañía principal… empieza en el eslabón más pequeño de la cadena.
Ahí está el detalle.
Seguimos evaluando proveedores con listas pensadas para eficiencia, mientras los riesgos actuales ya juegan otro partido.
No basta con preguntar: “¿Puede cumplir?”
También toca preguntar: “¿Puede resistir?”
Porque una cadena de suministro segura no depende del proveedor más fuerte. Depende del más débil.
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Y eso cambia completamente la conversación sobre continuidad del negocio, gestión de terceros y resiliencia operativa.
Las organizaciones que entiendan esto dejarán de ver la ciberseguridad como un asunto exclusivo de TI y empezarán a tratarla como lo que realmente es: un riesgo operativo y estratégico.
A veces el problema no entra por la puerta principal. Entra con carnet de visitante.
